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Los barceloneses en peligro por la contaminación acústica

Con la llegada del calor y del buen tiempo llega ese esperado momento de abrir las ventanas para disfrutar de la brisa y refrescarnos un poco, pero lamentablemente el volumen alto de los televisores a horas intempestivas, de vecinos poco considerados, la música de bares o restaurantes, sumado a los coches, camiones de la basura y obras, entre otros, pueden llegar a causarnos graves problemas de salud.

Ansiedad, insomnio, estrés, cansancio y depresión, son algunos de los efectos secundarios que puede padecer alguien que ve su descanso interrumpido a diario y es que el descanso es importante porque cumple una función reparadora tanto física como mental (dormir poco debilita el sistema inmunológico y baja las defensas).

De hecho la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que los niños son uno de los colectivos con mayor riesgo por exceso de ruido y está demostrado que esto puede causar deterioros cognitivos y trastornos del sueño infantil.

Por otra parte existe un estrecho vínculo entre la pérdida de audición y la contaminación acústica, tal y como se demuestra en un estudio realizado por The world Hearing Index, en las ciudades más bulliciosas del mundo. Precisamente en ese estudio, nuestra querida Ciudad Condal, obtuvo el 6to puesto en cuanto a la pérdida de audición de sus ciudadanos y sus niveles de contaminación sonora fueron mayores que, nada más y nada menos, los de la Ciudad de México.

Para darnos una idea, en el último censo de los países más bulliciosos del mundo, España se situó entre los 10 primeros puestos. Ese mismo año, Barcelona fue la 3er ciudad con mayor índice de contaminación acústica del país, con un nivel del 45,4% superior a lo recomendado por la OMS.

Esto nos da un breve panorama de que Barcelona es efectivamente una ciudad ensordecedora y que es necesario tomar acciones para que no se vea afectada nuestra salud y nuestra calidad de vida. Por ello, deberíamos disminuir nuestra contaminación acústica y podemos empezar con pequeños cambios, como utilizar menos el coche, bajar el volumen de los aparatos (televisores, teléfonos, ordenadores), no utilizar electrodomésticos sonoros a altas horas y sobre todo tomar conciencia para respetar el descanso de los demás.

Según el Ayuntamiento de Barcelona, “más de 210.000 personas sufren una afectación emocional, psicológica o social grave, a causa del ruido, más de 60.000 personas tienen un trastorno grave del sueño y en torno a un 3% de las muertes anuales por enfermedades cardiovasculares son atribuibles a esta causa”.  

Ante vecinos ruidosos, lo mejor es hablar con ellos para ponerles en conocimiento de la situación, esto mismo para bares o restaurantes, ya que es posible que ni siquiera sean conscientes de ello. Si la situación continúa, se pueden tomar otras medidas como hablar con la junta vecinal, llamar a la guardia Urbana, poner una queja en el Ayuntamiento y en caso de que nada surta efecto se puede hasta poner una demanda Civil y Penal.

La ley recoge las sanciones por ruido en función de su gravedad siendo Leves (hasta 600€), graves (hasta 12.000€) y muy graves (hasta 300.000€).

Desde CALVET aconsejamos el diálogo entre las partes para una buena convivencia vecinal y que entre todos mejoremos nuestra calidad de vida.

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